06. La genealogía de Jesús

06. La genealogía de Jesús

Es algo que no podemos omitir, pues nos resulta siempre raro ese listón de nombres y más nombres que leemos en Mateo 1 y Lucas 3, algo que entre los judíos tenía mucha importancia, y más al tratarse de Jesús, pues prueba que Él es el heredero de la promesa hecha por Dios a Israel desde el patriarca Abraham. Una y otra lista están bien, y las dos según se conservaban en los archivos oficiales y en las tradiciones familiares. Pero resulta un problema insoluble cuando se quieren coordinar los nombres de una con la otra. Dejemos a los comentaristas que discurran. A nosotros nos interesan cosas muy sencillas.

 

Mateo, en tres secciones algo artificiales, mira la descendencia de Jesús desde Abraham a José de manera biológica: “engendró”, “fue padre natural”. Sólo que, al llegar a José, no emplea esa expresión, sino “fue el esposo de María, de la cual nació Jesús”. Evidentemente, se refiere a la concepción virginal de Jesús por María, y lo confirma con la profecía de Isaías, y así lo ha entendido siempre la Iglesia.

 

Lucas toma la forma ascendente desde José hasta Adán, y comienza diciendo de Jesús que se pensaba que era hijo de José, hijo de Elí”…, y acaba “hijo de Adán, hijo de Dios”. Como se ve también, parte de la virginidad de María, con ese “se pensaba”, y termina en Adán, hechura de Dios, como si quisiera decir, con su maestro San Pablo, que era el Segundo Adán. Lo curioso es que, según algunos técnicos, esta genealogía que trae Lucas podría ser la de María, por eso de que, en algún caso, haya un padre legal que transmite los derechos familiares lo mismo que un padre natural. Es el caso de José, verdadero padre legal de Jesús, a quien pasa las promesas divinas de Dios a Abraham y las dinásticas del mismo Dios a David.

 

Estas genealogías de Jesús nos dan a nosotros una lección importante: Jesús, siendo Dios, es también verdadero hombre, en todo igual que nosotros. Nota curiosa y que comentamos tanto: cuando en la genealogía de Mateo sale una mujer, ¡malo!… Tamar, incestuosa; Rahab, prostituta y extranjera; Rut, bonísima, pero extranjera, no apta de suyo para un judío; Betsabé, adúltera… Y se saca siempre la misma consecuencia: Jesús asumió al hombre pecador en todos sus aspectos.  La sangre que corría por sus venas no la habían bajado los angelitos del cielo a la tierra en jarras de oro…

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