4 de Junio | MARÍA MADRE VICTORIOSA

MEDITACIÓN DEL DÍA

Oh Virgen y Madre de Dios, yo soy como una saeta puesta en vuestra mano poderosa; arrojadme, madre mía, con toda la fuerza de vuestro brazo, contra el impío, sacrílego y cruel Ajab, casado con la vil Jezabel.

Aut. 270


“Soy como una saeta en vuestra mano poderosa”. El P. Claret utiliza en su oración el símbolo de la flecha, imagen rara vez aplicada a la relación con María. El contexto de esta oración es apocalíptico: se escenifica dentro del combate escatológico entre Dios y las fuerzas del mal, personificadas éstas en el perverso Ajab, rey de Israel en el siglo noveno, del que habla el primer Libro de los Reyes a partir del capítulo 16.
La vocación de Claret mantuvo una vivísima tensión apocalíptica, ya desde su primera infancia. En su ordenación de diácono, en 1834, la ratificó de una forma más nítida: “Cuando el Prelado, en la ordenación, dijo aquellas palabras del Pontifical que son tomadas del Apóstol San Pablo: ‘No es nuestra lucha solamente contra la carne y la sangre, sino también contra los príncipes y potestades, contra los adalides de estas tinieblas…’, entonces el Señor me dio un claro conocimiento de lo que significaban aquellos demonios…” (Aut 101). Movido por esa convicción, su vida entera no tuvo otro horizonte que el de luchar contra las fuerzas del mal que envenenan a los hombres.
Por otra parte, María constituyó, después de Jesucristo el Señor, la persona más amada e importante de su vida. Y, porque Ella siempre estuvo asociada a la causa de su Hijo, no es extraño que Claret se sintiese en el apostolado como un instrumento de María. Tanto en el símbolo de la saeta, que aparece en nuestra oración, como en el del brazo o el del pecho, que encontramos en otros de sus escritos, se subraya la presencia activa de María en la tarea del anuncio del evangelio, repelido por las fuerzas del mal.
La relación de Claret con María no fue solamente filial. También fue subrayadamente apostólica. Fue un gran misionero porque fue un buen hijo de María. ¿No tiene ello para todos, también para ti, amigo lector, un mensaje claro? Tu relación personal con María, ¿te hace sentirte hijo suyo? ¿te mueve a luchar con todas tus fuerzas contra el mal?