22 de septiembre | TODO DEBE TENER SENTIDO

22 de septiembre | TODO DEBE TENER SENTIDO

MEDITACIÓN DEL DÍA:
*219.- “Antes de comer diré: Señor, como para tener fuerzas y serviros mejor. Antes de acostarme: Señor, lo hago para reparar las fuerzas gastadas y serviros mejor; lo hago porque Vos así lo habéis ordenado. Si estudio lo hago para más conoceros, amaros y serviros y para más servir y ayudar a mi prójimo”

Propósitos del año 1861; en AEC p. 696

 

 

En Claret todo tiene la forma del misionero. Poco a poco Dios le va configurando a él y todo en su vida adquiere sentido para la misión. Hoy nos recuerda el sentido de tres tareas diarias muy sencillas, que, justamente por eso, podemos relegar al ámbito de la inconsciencia. Recuerdo aquí a un compañero que me precedió en la fe y en la misión. Su lema era: “Hacer el bien y hacerlo bien”. Sin duda no faltan personas e instituciones que hacen el bien y lo hacen bien. Pero no estará de más una llamada a dignificar cuanto llevamos entre manos.
Con Claret te sugiero hoy que te detengas y te preguntes para qué realizas tus múltiples, oparentemente insignificantes, actividades cotidianas:
*Detenerte un momento antes de comer. ¿Qué sentido estoy dando a mis comidas? Comer, me dirás, es una necesidad básica, para no enfermar, para seguir viviendo. Pues Claret sugiere  algo más; hasta el comer tiene para él un sentido misionero: poder servir más y mejor.
*¿Y el descanso? En el trascurso del día nos cansamos. Es preciso reponer fuerzas, destensar nuestros nervios. Pero Claret apunta más alto: se reponen fuerzas para responder mejor a la misión, para potenciar nuestro servicio apostólico. Es mucho más que un momento placentero. Ora brevemente antes de entregarte al sueño y ennoblece tu descanso.
*Claret nos recuerda también el sentido del estudio o de cualquier otra labor de la jornada. ¿Qué hacer para que el estudio y el trabajo no acaben siendo una pesada carga o lo hagamos rutinariamente? Me dirás que lo haces por superarte, para obtener un título o un salario. Claret también te invita a mirar más arriba: estudiar para conocer, amar y servir mejor a Dios y al prójimo. Trabajar para aliviar la tarea de otros. Antes de ponerte a estudiar o trabajar haz un breve silencio y recupera el mejor sentido de esas ocupaciones.
Bendice, Señor, este día. Y haz que, ya comamos, ya trabajemos o descansemos, lo hagamos en tu nombre y podamos servirte mejor en los demás.