Is 35, 1-10 Esto dice el Señor: «Regocíjate, yermo sediento. Que se alegre el desierto y se cubra de flores, que florezca como un campo de lirios, que se alegre y dé gritos de júbilo, porque le será dada la gloria del Líbano, el esplendor…
Is 35, 1-10 Esto dice el Señor: «Regocíjate, yermo sediento. Que se alegre el desierto y se cubra de flores, que florezca como un campo de lirios, que se alegre y dé gritos de júbilo, porque le será dada la gloria del Líbano, el esplendor…
Is 40, 1-5. 9-11 “Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice nuestro Dios. Hablen al corazón de Jerusalén y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre y que ya ha satisfecho por sus iniquidades, porque ya ha recibido de manos del Señor…
Después de largos siglos de luchas ¡y qué luchas tan caballerescas en el seno de la cristiandad! en torno al privilegio de la Inmaculada Concepción de María, por fin el Papa Pío IX, secundando el deseo ardiente de toda la Iglesia, definió el dogma tan…
Is 26, 1-6 Aquel día se cantará este canto en el país de Judá: «Tenemos una ciudad fuerte; ha puesto el Señor, para salvarla, murallas y baluartes. Abran las puertas para que entre el pueblo justo, el que se mantiene fiel, el de ánimo…
Is 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7 Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor; ése es tu nombre desde siempre. ¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete, por amor a…
Hermanas y hermanos, inauguramos un nuevo Adviento, tiempo de esperanza y de alegría renovada en el Señor. Dispongámonos para vivir este tiempo litúrgico llenos de ilusión y utopía por la segunda venida de Jesús. El Evangelio de San Marcos que hoy se nos proclama se…