19 de febrero | ALEJADO DE HONORES PALACIEGOS

19 de febrero | ALEJADO DE HONORES PALACIEGOS

MEDITACIÓN DEL DÍA:

“Conozco que no tengo genio de cortesano ni de palaciego; por esto, el tener que vivir en la Corte y estar continuamente en Palacio es para mí un continuo martirio. Siempre estoy suspirando por salir. Soy como un pájaro enjaulado que va siguiendo las varitas para ver si puede escaparse. Casi me habría alegrado de una revolución para que me hubiesen echado”
Aut 620
 
 

Una jaula. Una jaula dorada fue el ambiente cortesano para Claret. ¡Cuántos hubieran deseado estar allí, codearse con los grandes personajes, figurar como señorones! Pero Claret no era de ese talante. Tal vez precisamente por eso la Reina de España lo escogió como su confesor, consciente de que él rehuiría los honores de la Corte. Es más, tuvo la valentía de exigir a su Majestad, como condición para aceptar el cargo, que lo eximiera de ciertos protocolos, que le dejara la necesaria libertad para poder realizar otras actividades apostólicas en la capital del Reino. Y la Reina accedió a sus deseos. Con todo, Claret se sentía enjaulado, porque sus anhelos misioneros iban mucho más lejos: “Mi espíritu es para todo el mundo”, había objetado cuando fue nombrado arzobispo.El talante cortesano, el gusto por los puestos de honor, la búsqueda de prebendas, el meterse en los entresijos de la política…, no era precisamente lo que caracterizaba a Claret, que había sido nombrado obispo contra su voluntad unos años antes y que ahora, en el ambiente del Madrid de finales del siglo XIX, sería el blanco de las mayores persecuciones, mofas en la prensa, viñetas escandalosas, denigraciones y calumnias sin fin…Claret callaba, y anhelaba abandonar su cargo junto a los grandes de la tierra; se sentía como un pájaro enjaulado que no consigue escapar de su prisión dorada. Se mantuvo ahí, por obediencia al Papa. Pero no dejó de ejercer su ministerio a favor de todos, cortesanos y gente del pueblo llano. Tal vez los 11 años que tuvo que permanecer “encerrado” en Madrid hayan sido los más fructíferos de su vida misionera. Y también los más dolorosos.En la sociedad y en la Iglesia, algunas personas revestidas de autoridad pueden ser víctimas de estructuras demasiado humanas que las aprisionan. ¿Cuáles son tus ataduras, las varillas que te aprisionan en tu comodidad, tu status,  tus rutinas…?