18 de noviembre | DIOS NOS QUIERE APASIONADOS

18 de noviembre | DIOS NOS QUIERE APASIONADOS

MEDITACIÓN DEL DÍA:

“Dios, en el alma del justo, hace lo que el fuego, que ilumina, calienta y convierte en fuego el combustible, derrite los minerales, calcina las piedras; pues estos mismos efectos causa el fuego que Jesús vino a traer sobre la tierra”
Los seis talentos de oración, en A.M.CLARET, El Colegial o Seminarista Instruido. Barcelona 1860; vol. I, p. 139
 

En la historia los discípulos de Jesús nos hemos preguntado muchas veces a qué fuego se refiere el Maestro. Y hasta hemos invocado y protagonizado fuegos dirigidos contra el prójimo, que no tienen mucho que ver con las actitudes de Jesús.
Cuando Claret habla de fuego, nos habla de amor; de ese amor infinito de Dios que puede llenar nuestras vidas y transformarlas radicalmente. Un fuego que -como él mismo señala- convierte en fuego el combustible: también nosotros podemos arder de amor.
Juan Pablo II comenta en uno de sus últimos textos: “Cuando uno se siente inmensamente amado, no puede participar en el misterio del Amor que se dona limitándose a contemplarlo desde lejos. Es necesario dejarse abrasar por las llamas que consumen el holocausto y convertirse en amor. Seguid entregándoos por el mundo, siempre conscientes de que la única medida del amor es amar sin medida”.
¡Y cuidado! Un amor que tiene presente la aguda observación de una de las plegarias eucarísticas para niños: por aquellos que amamos y por aquellos a quienes deberíamos amar más.
Nos hemos acostumbrado a mirar al amor “desde lejos”, no vaya a ser que nos complique la vida. Unas pocas líneas después de éstas, Claret invita a “deshacerse en obsequio de Dios”. Algunas traducciones del evangelio de San Juan dicen que el buen pastor no es tanto el que “da la vida” por las ovejas cuanto el que “se des-vive” por ellas. Deshacerse, desvivirse, entregarse sin medida… Pidamos a Jesús que nos encienda en el fuego que vino a traer: ¡Venga a nosotros tu Reino!
¿Tienes miedo a acercarte al amor? ¿Notas que te vas transformando en Aquel a quien amas y contemplas? Mira el termómetro del amor fraterno: ¿amas más que hace un año?, ¿a quiénes?