16 ORD B - DECIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

16 ORD B - DECIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Hermanos y hermanas, que la fuerza de Dios siga actuando en cada uno de sus hogares. Ojalá que este día domingo estén compartiendo, como familia, el descanso y la plegaria al Señor. El texto evangélico de este día nos dice que Jesús sintió compasión de la multitud porque andaban como ovejas sin pastor. Los discípulos han regresado de su misión a contarle al Señor todo lo que les había pasado. Él entonces los invita a descansar en un lugar apartado, pero cuando llegaron allí les fue imposible, porque una gran multitud ya estaba en el lugar esperándolos. Jesús comprendió que más urgente que comer y descansar era atender a la multitud. En el número 444 del Documento de Aparecida se nos dice que “innumerables jóvenes de nuestro continente atraviesan por situaciones que les afectan significativamente: las secuelas de la pobreza, que limitan el crecimiento armónico de sus vidas y generan exclusión; la socialización, cuya transmisión de valores ya no se produce primariamente en las instituciones tradicionales, sino en nuevos ambientes no exentos de una fuerte carga de alienación; su permeabilidad a las formas nuevas de expresiones culturales, producto de la globalización, lo cual afecta su propia identidad personal y social. Son presa fácil de las nuevas propuestas religiosas y pseudoreligiosas. La crisis, por la que atraviesa la familia hoy en día, les produce profundas carencias afectivas y conflictos emocionales”. Nuestros jóvenes avanzan en la vida como ovejas sin pastor. Muchos de ellos están al borde del precipicio existencial. Por eso nuestro Iglesia no puede quedarse cruzada de brazos. Tenemos que poner en marcha nuestros carismas al servicio de la juventud. A nuestros jóvenes se les debe señalar el camino, darles principios, valores. De allí la importancia de promover nuestros grupos juveniles, para que los muchachos y muchachas abracen el evangelio de la vida. Los padres y madres de familia están llamados a ejercer en la casa el papel de pastores, para llevar a los hijos a aguas cristalinas y verdes pastos. Pidamos al Señor Jesús, que nos dé su Espíritu para dirigir nuestros hogares bajo su Ley. Cordialmente, P. Freddy Ramírez Bolaños, cmf.