9 de Julio | LOS CAMINOS DE DIOS

9 de Julio | LOS CAMINOS DE DIOS

MEDITACIÓN DEL DÍA:

¡Oh Dios mío! ¡Cuán bueno y admirable habéis sido para mí!… ¡De qué medios tan extraños os valisteis para arrancarme del mundo! ¡De qué acíbar tan particular usasteis para destetarme de la Babilonia!
Aut 76
 

 

En la espiritualidad católica del siglo XIX se acentuaba mucho la confianza en la providencia de Dios y se aspiraba a vivir siempre en la presencia de Dios cumpliendo su voluntad.  Todo lo que sucedía se veía como “voluntad de Dios”; se estaba aún lejos de la “sana secularidad” admitida prudentemente por el Vaticano II.
Claret vivió esa espiritualidad como hombre de su tiempo, y en todas las etapas de su vida se esforzó en mantener viva la presencia de Dios y en cumplir su voluntad. Claret contaba con Dios para todo, y le agradecía sus dones y también las persecuciones y calumnias que tuvo que sufrir.
En todo eso hay un ‘mensaje oportuno’ para nuestros días, porque los progresos de las ciencias y de la tecnología, la autonomía de las llamadas “causas segundas” y el lógico proceso de laicidad de la vida, así como el sistema neoliberal consumista vigente, nos llevan a no contar con Dios para nada.
Pero no tenemos que volver a la espiritualidad del siglo XIX. En nuestro siglo XXI, el referente de toda espiritualidad cristiana es Jesús con su Evangelio de vida digna y justa, filial y fraterna para todos. Una espiritualidad de superación de las injusticias y de las crisis y sufrimientos que “no son voluntad de Dios”, sino consecuencia del egoísmo, la avaricia y la injusticia humana.
Dios se humanizó en Jesús para crear un mundo de mejores relaciones entre las personas, entre los pueblos y con la misma naturaleza. Y para crear ese mundo, el Dios de Jesús cuenta con nosotros, es responsabilidad nuestra. Él nos ama y nos necesita.
¿Contamos nosotros con Dios? ¿Conocemos y asumimos su proyecto de vida?

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