67. El milagro del sordomudo

67. El milagro del sordomudo

Este milagro no extraña del todo, porque en las ciudades de la Decápolis, aunque sus habitantes fueran casi todos grecorromanos, conocían muchos a Jesús, lo respetaban y lo aprovecharon para traerle sus muchos enfermos que curó el bondadoso Maestro. Jesús separó de la gente al sordomudo que le trajeron, le untó con saliva la lengua, y le dijo suspirando: “¡Effathá!”, ¡Ábrete!, y el enfermo recobró oído y habla.

Es todo lo que sabemos de este viaje tan singular, lo de la cananea y el sordomudo.

 

 

 

 

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