6 de octubre | AUTÉNTICA SUCESIÓN APOSTÓLICA

6 de octubre | AUTÉNTICA SUCESIÓN APOSTÓLICA

MEDITACIÓN DEL DÍA:

“El día 6 de octubre de 1850, día de S. Bruno, fundador de los cartujos, a cuya religión había deseado pertenecer (…), fue mi consagración [episcopal], juntamente con el S. D. Jaime Soler, obispo de Teruel, en la Catedral de Vich. Fue consagrante el Sr. Obispo de aquella Diócesis, el Ilmo. Sr. D. Luciano Casadevall.”
Aut 499
 

 

Consagración episcopal de Claret.
A Claret la mitra de obispo le llegó de rebote; habían intentado nombrar a otro, pero no aceptó. Y le llegó también a contratiempo, pues acababa de fundar la Congregación de Misioneros, y no mucho antes la Librería Religiosa, y ambas le necesitaban para que guiase sus primeros pasos. Por eso tardó dos meses en aceptar; finalmente lo hizo por obediencia a unas palabras taxativas de su obispo: “resistirá Ud. a la voluntad de Dios si su resolución es negativa, por cuyo motivo (…) le mando que acepte” (Epist.Pasivo I, p. 75).
Durante los meses de discernimiento, muchos comprendieron las objeciones de Claret, la principal de las cuales era su vocación misionera; de entrada, él entendió que se le torcía el camino, y fue preciso trabajar por persuadirle. En una curiosa carta anónima, que algunos consideran apócrifa, de septiembre de 1849, se le dice: “Usted cree que Cuba es un obispado, y, sin embargo, no es nada más que una misión; por eso mandamos allí un misionero. Resígnese, pues, Usted a dejar su bonete, al que profesa demasiado cariño; pues ya sabe usted perfectamente que no es tan estrecha una mitra que no pueda moverse en ella la cabeza de un santo” (Epist. Pasivo I, p. 73).
Claret sabía que un obispo es ante todo un sucesor de los apóstoles, los cuales fueron seguidores e imitadores de Jesús y luego grandes misioneros. Y así quiso organizarse él. Ante todo se procuró un equipo de sacerdotes y laicos, 13 personas en total, con los cuales llevar una cierta vida de comunidad y compartir la acción evangelizadora. No descuidó los deberes administrativos o de gobierno, pero el acento lo puso en la predicación, en la catequesis, en la atención directa a aquellos fieles, privados de pastor hacía 14 años. En sólo seis, él realizó cuatro visitas “misioneras” a aquella inmensa diócesis (hoy dividida en 5).
La inventiva de Claret supo recuperar el sentido originario del episcopado, dar vida a algo que él veía como anquilosado y envejecido. ¿Sabemos nosotros sacar partido a las estructuras eclesiales, actualizarlas, para que sean auténticas plataformas de evangelización?

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