5 de enero | CONTEMPLANDO A JESÚS

5 de enero | CONTEMPLANDO A JESÚS

MEDITACIÓN DEL DÍA:

“Quien más y más me ha movido siempre es el contemplar a Jesucristo cómo va de una población a otra, predicando en todas partes”
Aut 221
 

 

Siendo yo novicio, oía a nuestro maestro repetirnos con alguna frecuencia: “No sólo los verbos, a veces son más importantes los adverbios”. Desde aquel entonces empecé a entender que no sólo se trata de “hacer” determinadas acciones, sino sobre todo de hacerlas “bien”. El verbo quedaba cualificado positiva o negativamente por el adverbio, porque una misma acción se puede hacer “esmerada” o “deficientemente”… y son dos cosas del todo distintas, aunque por fuera vistan el mismo traje.
He recordado aquella anécdota leyendo la frase de Claret que comentamos y… mi atención se ha detenido, sobre todo, en dos adverbios: “Más y más” y “siempre”.•“Más y más” puede ser entendido de dos maneras: O como “cada vez más”, esto es, como una intensificación de la motivación, como un crecimiento ininterrumpido de su fuerza; o como “lo que más” le ha removido en su vida, por encima de otras razones estimulantes. Esos dos efectos se activan en la voluntad de quien mira a Jesús con fe y con amor. Solamente si así se le mira. Quien lo hace es propulsado por una fuerza interior en una indomable tensión de santidad. El “más y más” es adverbio insustituible en la vida de seguimiento.•“Siempre”. Para muchos se trata de una palabra hoy maldita. Preferimos decir “hasta que…”, o “mientras que…”. Pero, a pesar de todos los recelos, existen en el corazón humano fuerzas misteriosas que no saben de cálculos. Hay razones cuyas raíces contienen gérmenes inexplicables de permanencia frente a toda lógica. Que le pregunten a la madre de un hijo enfermo terminal, que pregunten a los mártires… Cuando alguien ha sido “herido” por la amistad con Jesús, su herida es incurable.Recomiendo al lector de esta reflexión que se atreva a pedir a Dios aquellos ojos que, cuando miren hacia Jesús, despierten en su alma una sed insaciable de amor y de entrega. Y, si no se atreve a hacerlo, que se pregunte por qué.

 

 

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